domingo, 17 de julio de 2011

MI HERMANA Y YO


 MI HERMANA Y YO

Ella, y yo, hicimos un pacto, marcharnos juntas, cuando la vida ya nos hubiese maltratado tanto, que el alma ya no habitase en nuestros cuerpos de tanto sentimiento, y tanto dolor.

Lo decidimos después de ver que “ella” ya no podía con su vida, su hijo pequeño le daba tan mala que decidió dejar de vivirla por su cuenta, ya que su corazón de tanto sobresalto, se le había salido del pecho en mas de una ocasión, y yo no podía resistir que eso sucediera.

Después de hablar de ello con todo el miedo del mundo, pensé que no llegaría a tiempo de ayudarla, y yo no quería, o mejor dicho no estaba preparada para verla marchar sola, había vivido muchas cosas malas a lo largo de su vida, pero siempre había sido fuerte, y su gran corazón solo podía mandarle avisos de su deterioro, pero ella sabia que no la mataría su corazón, seria ella la que dejaría este mundo.

Yo perdí la alegría, y la vida se me iba tras de ella, en una de sus crisis, yo le hable, le hable tanto que desistí de decirle mas cosas, en su desesperación, no me escuchaba, y tenia que hacerla reaccionar y le dije, tu decides, tengo obligación como hermana tuya de darte sepultura, pero al otro día me marchare contigo, esperame al otro lado, me dará miedo encontrarme allí, sola, sin ti, que tanto te quiero.

Y las cosas han mejorado tanto que ya no nos iremos de esa forma, pero estaremos juntas siempre, y también hasta en el otro lado.






4 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Que la vida os una más y más con todo el amor de dos hermanas.
Saludos y buen día

Lola dijo...

Hola Mari-Pi, muchas gracias por tus buenos deseos, y no te quepa duda de que así será. Muchas gracias por tu comentario precioso. Un beso amiga.

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Lola...¿no sentías la mano de tu hermana en la tuya cuando escribías? Un beso de hermano varón.

Lola dijo...

Hola Manuel, claro que sentí la mano de mi hermana cuando escribía, igualmente la siento ahora, cuando camino hacia el atardecer en el mar que a ella tanto le gusta, y donde mis ojos cambian de color a un azul intenso… recordándola. Un abrazo amigo, muchas gracias por lo que has escrito hoy para mi hermana y yo.