viernes, 21 de noviembre de 2014

LOLILLA...



LOLILLA...

Hace unos años, cuando Andrea era pequeña, en la época que todos los días ella venía a mi casa mientras sus padres iban al trabajo me dijo al ponerles las galletas del desayuno... Lolilla no me pongas tantas, eres una exagerada, yo me quede de una pieza, no era la niña quien hablaba, era su voz pero no sus palabras.

Yo le dije, pero quién te ha dicho eso, y ella me contesto con su vocecilla de niña, me lo ha dicho la señora de allí, y señalo la foto que tengo en mi cuarto, y yo le dije, ¿la has visto? y ella dijo que si con la cabeza.

Pensé que ella decía eso como podía decir otra cosa, no le di importancia, y pensé unos días en lo que la niña había dicho, después de unos días olvide...

Yo que de vez en cuando tejo mantas de lana para esperar el frío invierno, cuando las aves vuelven al nido y apenas salen, yo cojo mis agujas de punto y a veces deshago jerséis,  hago ovillos y tejo cualquier cosa que me mantenga ocupada, y días atrás apareció un jersey de mi madre olvidado en una maleta lo había encontrado un día que hice limpieza, no quise tirarlo, aunque guardado tampoco me hacia recordarla,  entonces hice ovillos y me puse a tejer lo que antes ya había estado tejido, porque ese jersey de color berenjena lo había hecho mi madre para ir al trabajo, era de lana muy gorda y se trabajaba bien.


Un día llego Andrea a casa y me pregunto ¿Lolilla, que haces con el jersey de tu mamá? Y yo le pregunte ¿cómo sabes de quien era este jersey? y me dijo que ella se lo había dicho, yo le dije, no me engañes, y no me llames Lolilla, entonces me dijo, ella te llama así, y me dijo que sabía que no me gustaba ese color (y así es) y que por que quería tejer su jersey, y me la quede mirando y le dije...

Veamos Andrea ¿cuando has visto tu a mi mamá? y ella me dijo que la veía  algunas noches, que le contaba cosas de cuando yo era pequeña, y que le había dicho lo poco que me gustaba esa ropa para ir al trabajo, le pregunte si sabía quién era esa señora, y me comento que le había dicho que  se llamaba Angelita, y  que era mi mamá.

Me contó más cosas que yo no había hablado con mi nieta, y me dijo que ella lloraba conmigo muchas veces cuando yo lo hacía a solas, y que no quería que volviese a llorar, que mirase sus ojos y la recordase a ella, y así no me sentiría tan triste, que durmiese con la luna y no con el sol, y que la recordase siempre aunque fuese con su sonrisa triste, porque ella estaba conmigo.

Me sorprendí tanto que pregunte un montón de cosas, y ella me fue contestando despacio, como si alguien se lo fuese diciendo, y que siempre estaría en mi corazón que es donde se quedan las almas que se quedan cuidando a las personas que aman, todo eso dicho con palabras de niña... imponía.

Ya no hemos vuelto hablar de eso más, todo ha quedado como un sueño, pero yo sé que no es así...

9 comentarios:

Ricardo Tribin dijo...

Quede transportado e impactado.

Gracias por compartir esta experiencia.

Definitivamente tenemos seres de luz a nuestro lado.

Especial abrazo!!!

CRISTINA dijo...

Hay niños que a edades tempranas, tienen una perfección de las cosa mucho más clara que los adultos. Son conscientes de otros planos de existencia, para ellos es muy natural y auténtico. Lola, un relato muy interesante en los niños de ahora, y para ti una gran satisfacción de saber que tu madre esta cerca de ti.
Besitos.


Mari-Pi-R dijo...

Hay muchas cosas sorprendentes de las que uno le puede costar creerlo, pero hay un misterio y ese misterio lo vives tú.
Besos.

Ángela dijo...

La vida es muy sencilla, pero a veces parece que nos transciende y nos desborda.
Un abrazo y feliz domingo.

Bertha dijo...

Que impactante verdad.-La vida es un misterio y más si viene de una niña, que seguramente ni la conoció o cuando murió era muy chiquitina?

Un abrazo Lola

Volarela dijo...

Preciosísimo. Tu querida Andrea, con su don, te trasmitió un mensaje inolvidable, que tu madre sabía que te llegaría.
Ellos siguen en nuestro corazón, y desde ahí nos cuidan.

Muchos besos y paz :)

Piruja dijo...

Hola Lola, la verdad que impacta mucho lo que nos cuentas, pero aunque de un poco de reparo, al menos tienes el consuelo de que tu madre de una forma u otra, la sigues teniendo a tu lado y vela por ti.

Besos.

AMALIA dijo...

La vida está llena de misterios y nunca deja de sorprendernos.

Un besito. Feliz semana.

Lola dijo...

Muchas gracias por comentar mi entrada, me hace muy feliz vuestras visitas. Un beso.