domingo, 2 de febrero de 2014

ABUELOS




ABUELOS


Desde que cuido a Andrea comprendo más el valor de los abuelos.


Yo no conocí a mis abuelos paternos, y bien que me hubiese encantando conocer al padre de mi padre, recordado en un cuentecillo, que aun persiste en las crónicas de la primera guerra, haciendo de las suyas con el contrabando, y mi abuela, que sin padre para su hijo, fue valiente para sacarle adelante, antes tenían otro nombre estas mujeres, ahora se las llama feministas…


Mi abuela entro a servir en casa de un acaudalado matrimonio sin hijos, y la madre de mi padre, trabajadora, y joven, cautivo pronto al señor, que no le importo hacerle un hijo, que para el, que no los tenia con su esposa legal, fue un regalo, pero que al morir ella muy joven (22 años) no supo ejercer de padre, como le pasaría después el mío.


Y pasó de mano en mano, sin que los abuelos se encargasen de el, eran tiempos de vivir cara a la gente, donde todo importaba, y el “que dirán “ era moneda de cambio en una sociedad que vivía del “Arroz y tartana” como escribió Blasco Ibáñez, por que todo se disimulaba bajo un vestido de cortinas, y un estomago digno, siempre por llenar.


Mi abuela Luisa murió, pienso yo que de pena, de no poder unirse al hombre prohibido que ella quería, y creyó que esa seria una mejor vida para su hijo, quedarse con su padre, pero ¡¡¡ que equivocada estaba la pobre!!! Porque su hijo dio mas tumbos que un titiritero, y tuvo mas hambre que Dios talento.


Ahora todo parece cosa sin importancia, pero a mi no se me olvida una mujer valiente, que pasa por mi historia, dando vida a un hijo, (mi padre) que le dio ilusión y le arrebato la vida, y que no recibió mas flores que las que le llevamos sus nietos, a su tumba el día de los difuntos.


6 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Una generación de mujeres valientes que iban sobreviviendo a los tropiezos de la vida.
Yo tuve la suerte de tener a mis dos abuelitas junto a mi y me cuidaron mucho.
Un abrazo

Verónica O.M. dijo...

Lola, tiempos duros aquellos.
Besos

Ernesto. dijo...

Hola amiga mía, ¿quién eres tú en esa fotografía?

La historia de tu padre, y ese no saber hacer, se clarifica al leer tu relato familiar.

Te he leído en relación a él en varias ocasiones... Últimamente tal vez más.

¿Ha llegado la hora de perdonar, comprender, aceptar, y sobre todo liberarte tú misma? ¿Ha llegado ya Lola?

Un abrazo.

Ernesto. dijo...

...Y no, no es el invierno lo que impide que entre la música en ti...

Acabo de leerte en el blog de trimbolera!

jajajaajajajajjajaja...

De nuevo un abrazo amiga. ¡Ríe! La vida es bella.

Teresa dijo...

Que lindo Lola, tu abuela me gusta. Yo solo conocí una abuela, la madre de mí madre y la quería tanto. Besos.

Lola dijo...

Un beso a todos por vuestra compañia, ahora necesaria para mi.