martes, 3 de abril de 2012

LA DAMA DE LOS CRISTALES



LA DAMA DE LOS CRISTALES


Yo la veía pasar a diario, a eso de las siete de la mañana, ella con su pantalón blanco su camiseta azul, y su gorra tostada, se paseaba cada día por la playa, con su mp3 donde su música le invadía el alma, y sus días empezaban siendo mas azules y mas intensos.

Se la veía mirar poco al sol o al mar, ella permanecía con la mirada puesta en la arena, y pocas veces su cabeza se levantaba para mirar el horizonte, se veía extraño que solo mirase para abajo, y a veces se parase a recoger algo, aunque mas de una vez pensé si recogería conchas extrañas, o si buscaba algo perdido en la arena el día anterior, o al menos eso pensé al principio.

Un día me dispuse a seguirla, me situé detrás de ella, y le seguí su caminar, pisando sus huellas, a su paso, sin prisas, y comprobé, que al agacharse cada poco tiempo, algo guardaba en sus bolsillos, y parecía que hubiese encontrado algo precioso, por que cada vez que lo hacia su rostro se iluminaba de alegría, como pensando en algo mágico.

Mi asombro fue aquel día, que ella buscaba con tanto interés, ella buscaba cristales en la arena, de las fiestas en las noches de verano, y cada cristal que recogía libraba algún veraneante de un corte que le impediría pasar unas buenas vacaciones, y echar a perder lo preparado durante todo el año.

Y me sentí bien al ver que personas anónimas se interesaban por mi, por los niños, por mi nieta que pasa el día entrando y saliendo del agua, por personas mayores que apenas pueden verlos, por todos los que en algún momento podemos ser victima de… los cristales de la playa.

Después paro junto a una papelera y se deshizo de su mortífera carga, yo me pare frente a ella y le dije… gracias.

Y mañana, ella volverá a su búsqueda y a su sonrisa enigmática, y a saber qué alguien la observa en la distancia.


6 comentarios:

Gilberto Cervantes dijo...

Reconforta saber que existen almas buenas por todas partes, incluyendote, pues bajaste hasta la arena a preocuparte por esta buena Dama.

Hermoso relato!

Saludos

Lola dijo...

Hola Gilberto, claro que reconforta y a mí me hizo mucha sensación ver como se agachaba continuo y cuando supe porque lo hacía me sentí agradecida. Siempre hay personas que a modo de Ángel de la guarda cuidan de nosotros. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

Mari-Pi-R dijo...

Uno cree que nadie se preocupa del otro, pero ya ves una persona que no tenía ningún interés, estaba haciendo un buen gesto para que nadie se cortase.
Un buena Semana Santa.
Besos

Lola dijo...

Hola Mari-Pi, pues eso es lo que creemos y ya ves que sorpresa la mía. Me pareció bonita la actitud de quien miraba por el bienestar sin conocernos, y pienso que merecía un escrito por mi parte. Gracias por tu comentario.

Estela dijo...

Que lindo gesto el de "la dama de los cristales". Es cierto, ojalá hubiera mas gente asi, aportando su granito de arena para que la playa esté mas limpita, los chicos puedan jugar tranquilos.
Notable!

Lola dijo...

Hola Estela, muchas gracias por tu comentario, se siempre bienvenida a mis blogs. Te espero pronto. Un beso.