domingo, 1 de septiembre de 2019

UN RECUERDO... TARDÍO



UN RECUERDO... TARDÍO

Desde siempre estuvo en mi casa, yo pasaba de largo sin verlo, era algo de casa de mi madre que  me había visto nacer,  pero no le pregunte a mi madre hasta mucho tiempo después como llego, y ella me comento que había sido un regalo de mi padre.


Él había marcado las horas de toda mi vida, estaba viejecito, no funcionaba, yo no sé en qué momento dejo de hacerlo, para mí era un viejo reloj  que había muerto como el amor de mi padre hacia mi madre.


Un día según dice mi hermana mayor (yo no lo recuerdo) a mí me dio por pintarlo de rosa, cosa improbable que lo hubiese decidido sola, ni podía descolgarlo de la pared, y me hubiese visto alguien pero no fue así, mi madre se enfadó conmigo (con razón) y el reloj siguió en la pared, yo no le mire por dentro ni fui más allá de la caja y me olvide…


Al cabo de unos días, estando sola al atardecer me llamo la atención el reloj, se había vuelto loco, las manillas se movían desesperadamente y a mí me dio miedo, me subí a una silla y lo abrí para pararlo, mi sorpresa fue mayúscula al ver que no tenía maquinaria, y que solamente las manillas y el péndulo existían, lo demás…


Yo pensé que lo había matado el día que lo pinte, y su forma de protestar fue resistirse con el único aliento de vida, sin vida. Nadie lo supo, jamas hable del tema, hoy lo recuerdo, lo escribo  y lo rubrico. 



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